El Fumigador

Usó sus gritos y se picoteó la oreja: Había fumigado, tratando de romper y herir su cuerpo. Lloró largo rato, viviendo.

Treparía sus piernas, treparía su ego y que rían sin parar. Gateará, moverá las cartas.

Extrajo una pila de nada y casi sin saberlo freía y horneaba mientras comía carne cruda, carne fresca.

No paraba de masticar rítmicamente.

¡Pida lo que quiera!, no se arrepentirá.

Ya se le había humedecido la boca y faltaba cada vez menos para sumergirse en un sueño surrealista.

0 Response to "El Fumigador"

Publicar un comentario

Powered by Blogger