El supermercado coreano
En la fila de un supermercado coreano, espera.
Siente, vive, siente.
Y vuelve a sentir, viviendo.
Hay risas calientes que rajan la espalda,
tarjetas con nombres que olvido.
Y vuelvo a olvidar.
Llega.
Se acerca lento.
Y llega.
Siente, vive, siente.
Olvida. Llega.
Y siempre vuelve a sentir en ese supermercado coreano.
Siente, vive, siente.
Y vuelve a sentir, viviendo.
Hay risas calientes que rajan la espalda,
tarjetas con nombres que olvido.
Y vuelvo a olvidar.
Llega.
Se acerca lento.
Y llega.
Siente, vive, siente.
Olvida. Llega.
Y siempre vuelve a sentir en ese supermercado coreano.
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