Historias
____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Historias.
_____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Cómo empezar a relatar esta historia de engranajes de vivas almas en un mismo ritual, y mi historia, la de una vida subime de sentimientos?
¿Por medio de qué arte empezar?
Al principio sólo me preocupé por plasmar cortos escritos con un vago sentido para los inentendidos ojos de quien compartía con migo un piso, lejos de casa.
Un conocido y respetado noveista y poeta del siglo pasado me acompañó durante un año entero en cada uno de mis rutinarios días, enseñandome que el historiador debe inventar la unidad:
un héroe, un pueblo, una idea. El pueblo es lo único que poseo, héroe, por otro lado no aspiro a ser porque me advirtieron que en algún momento éste cae, y se golpea fuerte.
Siempre pienso hasta que punto es el escritor libre de cantar sentimientos abiertamente, y descubrí que para ello se crea un personaje "ficticio" rodeado de sus "ficticios" pares
y extravagantes y "ficticios" conocidos de viaje y es así que, de a poco, ocultamos para los curiosos ojos realidades que es mejor que permanezcan siempre bajo tierra. Eso haré, pero viene mas adelante.
Me averguenza resultar melancólica o poco interesante pero sé que puedo renacer con cada temblor, cada historia, saludar y mas tarde despedirme.
Ya no voy cansada, eso también es cierto, es que nunca falta una risa que valga la pena y no escribiré jamás una vulgar historia de malentendidos que se derrame en la memoria.
Recuerdos.
Siempre afirmé tener la memoria minada y vivo rodeada de imágenes del pasado, a menudo difusas. ¿Se pregunta usted si añoro?. Tal vez.
En el pasado invertí noches sin medias sobre un sillón mal tapizado con olor a aguarrás, sosteniendo entre mis garras un vaso de vino, o tal vez algún frasco. Un rayo violáceo siempre salía de mi boca para teñir las paredes de la casa de uno de mis mas extraños amigos.
Él siempre destacó ese color en mis labios cuando, al correr las horas se iban tornando rojizos. Sin embargo, nunca creyó mi falta de memoria, esta que decidí llamar "memoria minada": Una simple selección no premeditada de fragmentos de recuerdos que siempre llevo con migo.
Tambien recuerdo una vieja historia, que no llega a ser tan antigua, de una noche en la que oí pasos que se me fueron acercando. Al principio sólo me dediqué a escuchar atentamente, con calma.
Algo en su voz.
Nunca conseguí controlar mi curiosidad y descubrí, repentinamente que las revelaciones son importantes.
Fué casi surrealista, tal vez parecido a un juego de magia. La evolución se fué produciendo de manera inconsiente, con palabras que giraban en torno a la conciencia ecológica y, tal vez, una media
luna colgaba del cielo, pero era difícil saberlo.
- ¿Consiste, la vida, en seguir un solo rumbo? No, no solo uno, fluir es mejor -
Se rió acaparando mi atención y me regaló un amplia sonrisa, pero mis pensamientos giraban en torno a alguien mas y la distancia nunca parece importar demasiado.
Librarme de este hábito parecía compicado, el tiempo pasaba y yo había esperado. Entonces: ¿para qué?
Dudé en este preciso momento en retroceder y no sangrar nunca más pero una voz me obligó a correr para adelante. Un vasto universo me pisaba los talones, los duendes me fueron despertando con las cachetadas de siempre y, una vez mas olvidé que todavía no descubrimos para qué sobrevivimos.
De pronto me ví riendo, le regalé un amplia sonrisa.
Esa misma noche una media luna colgaba del cielo, la ví al salir de entre las paredes que me atrapaban.
Es bueno saber que no podremos remar a otra orilla que no sea la que verdaderamente deseamos, con quien lo deseamos.
La mas larga de mis historias lleva consigo unos cuantos años más y, sin duda, mas horas, mas minutos que ninguna otra. Es una absurda combinación de vida y poesía, un alma que se divide compartiéndome el simple hecho del entendimiento de manera incondicional y permanente, numerosos pliegos de láminas, una sonriente y compicada madeja de enredados hilos, tan inimaginablemente
firmes que ni el mas fuerte de los seres humanos podría jamás romper. Un conjunto de imágenes que tiran, siempre, indiscutiblemente, para el mismo lado.
Esta historia no es concreta, en fin, nada lo es, pero en ésta las noches se tornan mas densas con esos duendes que caminan a nuestro lado, y siempre, quien sabe como, nos ayudan a llegar a casa.
- "Vamos, rescatate, te dejo en tu cama y duermo con vos. Mañana va a ser un gran día".
De aquella amistad intransferible su abrazo firme es lo que mas extraño, dos locuras por las calles del barrio, inventando historias y contando tantas otras, una sonrisa grande y otra, mas grande aún. Esto somos. Hermanas.
Una historia que no importa si llamo "mil y una noches" o "mil y un días" pero que solo comparto con esa voz.
Dicen que lo mejor queda siempre para el final, pero esto es solo el comienzo. Lo mejor, está al regreso.
Hoy.
Ya pasaron los días y retomo la lectura, no la de siempre sino que opté por algo ligero ya que es mejor andar liviano. Digamos que me alejo definitivamente hacia el pozo del olvido que prefiero y después de ese dolor agrio, de invencible ternura, no importa más esa dolorosa ausencia, ni me atrevo a preguntarme si él cabe en mi, como siempre, en un par de palabras.
Lo cierto es que ahora ya no está en mis noches y estamos grandes como para creer que todo, siempre e indiscutiblemene va a resultar "perfecto".
La concepción de perfección cambia y algunos pocos -muy pocos- nos damos el lujo de combinar esto a nuestro propio gusto y criterio (si es que lo hay).
De repente, lo estandarizado por tantos años se vuelve efímero aunque las excusas que usemos para convencernos no sean suficientemente buenas:
"Si creo que es así, así lo es", esto me lo repito a menudo.
Pensamos más y pensamos menos, pero si muriera antes de comenzar tratando de salvar tiempo y palabras traería todo aquello que pudiese llevar con migo sin dejar nada de lado.
Sé que a veces resulto desafiante, consumada por impulsos, pero estamos grandes para hacernos tanto problema, mis excusas, repentinamente, se convierten
en las mejores, pero recuerden que nunca estará en juego la salvación, ni tampoco el olvido, tampoco el arrepentimiento.
Me gusta mucho su nueva canción, contiene unas resonancias que no hacen retroceder al oyente al pasado.
Sonrío débilmente, acostada en una cama sin sábanas de casi dos plazas, no me atrevo a decir que verdaderamente lo sean, pero no importa porque el espacio hoy sobra. Soplo las cenizas sin furia pensando en que hay días en que todo cambia, decidimos nuestro nuevo destino soñando:
-¿Dónde vamos a ir después?
-Vayamos juntos a cualquier lado.
Puedo elegir al azar del mapa un destino real, o tal vez algún lugar donde viva ese hidalgo de los de lanza en astilleros o tal vez algunas mujeres convertidas en sirenas,
el lugar donde ese surrealista ser que admiro esté vivo, pintando y solo para mí. Aunque quizás, sin miedo, elija un lugar cerca de casa.
No es tarde, pero no vale arrepentirse, esto recién comienza. Es un largo viaje, tal vez me cueste una vida, tal vez gane una vida.
Podríamos dejar una promesa: no volver nunca más.
Hay que aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse. Simplemente a resistir, aunque es seguro que habrá penas y olvido, nadie nunca es reemplazado y las cosas mas triviales se vuelven fundamentales. Al final no he nacido para un solo rincón; mi patria es todo el mundo.
Ya es hora de perder la inocencia, pero nosotros, hombres grandes ya, podemos olvidar. Aquí nadie tiene derecho a distraerse, a estar asustado, a rozar la indignación, a exclamar su sorpresa y cuando salga por esta puerta, por primera vez seré yo quien la cierre para guardar el calor, volver a abrirla, para dejar todo de nuevo en libertad. Y así saldré, con lágrimas invisibles en mis ojos.
Paihia, NZ. Enero 2010
Historias.
_____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
¿Cómo empezar a relatar esta historia de engranajes de vivas almas en un mismo ritual, y mi historia, la de una vida subime de sentimientos?
¿Por medio de qué arte empezar?
Al principio sólo me preocupé por plasmar cortos escritos con un vago sentido para los inentendidos ojos de quien compartía con migo un piso, lejos de casa.
Un conocido y respetado noveista y poeta del siglo pasado me acompañó durante un año entero en cada uno de mis rutinarios días, enseñandome que el historiador debe inventar la unidad:
un héroe, un pueblo, una idea. El pueblo es lo único que poseo, héroe, por otro lado no aspiro a ser porque me advirtieron que en algún momento éste cae, y se golpea fuerte.
Siempre pienso hasta que punto es el escritor libre de cantar sentimientos abiertamente, y descubrí que para ello se crea un personaje "ficticio" rodeado de sus "ficticios" pares
y extravagantes y "ficticios" conocidos de viaje y es así que, de a poco, ocultamos para los curiosos ojos realidades que es mejor que permanezcan siempre bajo tierra. Eso haré, pero viene mas adelante.
Me averguenza resultar melancólica o poco interesante pero sé que puedo renacer con cada temblor, cada historia, saludar y mas tarde despedirme.
Ya no voy cansada, eso también es cierto, es que nunca falta una risa que valga la pena y no escribiré jamás una vulgar historia de malentendidos que se derrame en la memoria.
Recuerdos.
Siempre afirmé tener la memoria minada y vivo rodeada de imágenes del pasado, a menudo difusas. ¿Se pregunta usted si añoro?. Tal vez.
En el pasado invertí noches sin medias sobre un sillón mal tapizado con olor a aguarrás, sosteniendo entre mis garras un vaso de vino, o tal vez algún frasco. Un rayo violáceo siempre salía de mi boca para teñir las paredes de la casa de uno de mis mas extraños amigos.
Él siempre destacó ese color en mis labios cuando, al correr las horas se iban tornando rojizos. Sin embargo, nunca creyó mi falta de memoria, esta que decidí llamar "memoria minada": Una simple selección no premeditada de fragmentos de recuerdos que siempre llevo con migo.
Tambien recuerdo una vieja historia, que no llega a ser tan antigua, de una noche en la que oí pasos que se me fueron acercando. Al principio sólo me dediqué a escuchar atentamente, con calma.
Algo en su voz.
Nunca conseguí controlar mi curiosidad y descubrí, repentinamente que las revelaciones son importantes.
Fué casi surrealista, tal vez parecido a un juego de magia. La evolución se fué produciendo de manera inconsiente, con palabras que giraban en torno a la conciencia ecológica y, tal vez, una media
luna colgaba del cielo, pero era difícil saberlo.
- ¿Consiste, la vida, en seguir un solo rumbo? No, no solo uno, fluir es mejor -
Se rió acaparando mi atención y me regaló un amplia sonrisa, pero mis pensamientos giraban en torno a alguien mas y la distancia nunca parece importar demasiado.
Librarme de este hábito parecía compicado, el tiempo pasaba y yo había esperado. Entonces: ¿para qué?
Dudé en este preciso momento en retroceder y no sangrar nunca más pero una voz me obligó a correr para adelante. Un vasto universo me pisaba los talones, los duendes me fueron despertando con las cachetadas de siempre y, una vez mas olvidé que todavía no descubrimos para qué sobrevivimos.
De pronto me ví riendo, le regalé un amplia sonrisa.
Esa misma noche una media luna colgaba del cielo, la ví al salir de entre las paredes que me atrapaban.
Es bueno saber que no podremos remar a otra orilla que no sea la que verdaderamente deseamos, con quien lo deseamos.
La mas larga de mis historias lleva consigo unos cuantos años más y, sin duda, mas horas, mas minutos que ninguna otra. Es una absurda combinación de vida y poesía, un alma que se divide compartiéndome el simple hecho del entendimiento de manera incondicional y permanente, numerosos pliegos de láminas, una sonriente y compicada madeja de enredados hilos, tan inimaginablemente
firmes que ni el mas fuerte de los seres humanos podría jamás romper. Un conjunto de imágenes que tiran, siempre, indiscutiblemente, para el mismo lado.
Esta historia no es concreta, en fin, nada lo es, pero en ésta las noches se tornan mas densas con esos duendes que caminan a nuestro lado, y siempre, quien sabe como, nos ayudan a llegar a casa.
- "Vamos, rescatate, te dejo en tu cama y duermo con vos. Mañana va a ser un gran día".
De aquella amistad intransferible su abrazo firme es lo que mas extraño, dos locuras por las calles del barrio, inventando historias y contando tantas otras, una sonrisa grande y otra, mas grande aún. Esto somos. Hermanas.
Una historia que no importa si llamo "mil y una noches" o "mil y un días" pero que solo comparto con esa voz.
Dicen que lo mejor queda siempre para el final, pero esto es solo el comienzo. Lo mejor, está al regreso.
Hoy.
Ya pasaron los días y retomo la lectura, no la de siempre sino que opté por algo ligero ya que es mejor andar liviano. Digamos que me alejo definitivamente hacia el pozo del olvido que prefiero y después de ese dolor agrio, de invencible ternura, no importa más esa dolorosa ausencia, ni me atrevo a preguntarme si él cabe en mi, como siempre, en un par de palabras.
Lo cierto es que ahora ya no está en mis noches y estamos grandes como para creer que todo, siempre e indiscutiblemene va a resultar "perfecto".
La concepción de perfección cambia y algunos pocos -muy pocos- nos damos el lujo de combinar esto a nuestro propio gusto y criterio (si es que lo hay).
De repente, lo estandarizado por tantos años se vuelve efímero aunque las excusas que usemos para convencernos no sean suficientemente buenas:
"Si creo que es así, así lo es", esto me lo repito a menudo.
Pensamos más y pensamos menos, pero si muriera antes de comenzar tratando de salvar tiempo y palabras traería todo aquello que pudiese llevar con migo sin dejar nada de lado.
Sé que a veces resulto desafiante, consumada por impulsos, pero estamos grandes para hacernos tanto problema, mis excusas, repentinamente, se convierten
en las mejores, pero recuerden que nunca estará en juego la salvación, ni tampoco el olvido, tampoco el arrepentimiento.
Me gusta mucho su nueva canción, contiene unas resonancias que no hacen retroceder al oyente al pasado.
Sonrío débilmente, acostada en una cama sin sábanas de casi dos plazas, no me atrevo a decir que verdaderamente lo sean, pero no importa porque el espacio hoy sobra. Soplo las cenizas sin furia pensando en que hay días en que todo cambia, decidimos nuestro nuevo destino soñando:
-¿Dónde vamos a ir después?
-Vayamos juntos a cualquier lado.
Puedo elegir al azar del mapa un destino real, o tal vez algún lugar donde viva ese hidalgo de los de lanza en astilleros o tal vez algunas mujeres convertidas en sirenas,
el lugar donde ese surrealista ser que admiro esté vivo, pintando y solo para mí. Aunque quizás, sin miedo, elija un lugar cerca de casa.
No es tarde, pero no vale arrepentirse, esto recién comienza. Es un largo viaje, tal vez me cueste una vida, tal vez gane una vida.
Podríamos dejar una promesa: no volver nunca más.
Hay que aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse. Simplemente a resistir, aunque es seguro que habrá penas y olvido, nadie nunca es reemplazado y las cosas mas triviales se vuelven fundamentales. Al final no he nacido para un solo rincón; mi patria es todo el mundo.
Ya es hora de perder la inocencia, pero nosotros, hombres grandes ya, podemos olvidar. Aquí nadie tiene derecho a distraerse, a estar asustado, a rozar la indignación, a exclamar su sorpresa y cuando salga por esta puerta, por primera vez seré yo quien la cierre para guardar el calor, volver a abrirla, para dejar todo de nuevo en libertad. Y así saldré, con lágrimas invisibles en mis ojos.
Paihia, NZ. Enero 2010
0 Response to "Historias"
Publicar un comentario